A esos cambios les falta ciudadanía
El Foro de Periodistas en la Carrera de la Universidad Eafit muestra logros y ausencias en la transformación del centro de Medellín.
El Foro de Periodistas en la Carrera de la Universidad Eafit muestra logros y ausencias en la transformación del centro de Medellín.
¿La ciudadanía y la infraestructura que hacen ciudad, pueden confluir en nuevas formas incluyentes de habitar el centro? Es la pregunta que dejó abierta el Foro “El centro y los nuevos centros de Medellín”, convocado por el Programa de Comunicación de la Universidad Eafit, que contó con la participación de un amplio grupo de conocedores de la ciudad y sus dinámicas. Luís Fernando Arbeláez, director del Grupo Ur; Raúl Echeverri, gerente de Asoguayaquil; Clara Patricia Restrepo, directora Ejecutiva de la Fundación EPM; Francisco Javier Álvarez, Arquitecto de Empresas Públicas de Medellín; Gabriel Jaime Gómez, director del Planetario; Luís Fernando González, coordinador de la Maestría en Hábitat de la Universidad Nacional; Beatriz Céspedes de Bayona, directora de la Biblioteca de la Luz; Jairo Gutiérrez, Jefe de Relaciones con la Comunidad del Metro de Medellín; Juan Bernardo Gálvez, Gerente del Centro; y Adolfo León Maya, Profesor del Departamento de Humanidades de la Universidad Eafit, se alegraron con las inversiones en el centro, pero abrieron la pregunta sobre el lugar del ciudadano. Por eso, mientras los funcionarios se alegraron con la “orgía” de inversiones públicas que van a cambiar el centro de Medellín, los académicos Arbeláez, González y Maya, se manifestaron inquietos por el ideal de una ciudad turística “como Barcelona” y no habitada por las gentes de aquí, que vive tras esas ideas. Un Mutis post-moderno Gabriel Jaime Gómez, del Planetario, recordó el ideal de la expedición Botánica de realizar un proyecto de país soñado, que es el que ahora se vive en la construcción de Explora: “Tenemos agotados otros centros y queremos explorar el centro del conocimiento científico. Este no es un embeleco, es la construcción de un sueño”. Para que el espíritu civitas que inspira el proyecto, triunfe, la ciudadanía debe ser parte de la iniciativa, dijo. Clara Patricia Restrepo y Francisco Javier Álvarez revelaron que el Parque de los Pies Descalzos nació de la necesidad que tuvo EPM de recuperar el entorno del Edificio Inteligente y llegó a ser, con el Parque de los Deseos, una nueva centralidad que desarrolla una nueva plusvalía, retribuyendo así a la ciudad. Haciendo futurismo, asegura, que “el Centro Internacional de Convenciones y La Alpujarra, en unión con la Plaza de Cisneros y la Biblioteca de la Luz, hacen parte de un centro ampliado... Los alrededores de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús deberían ser de vivienda para darle nuevos usos a esta zona”. Raúl Echeverri, Gerente de Asoguayaquil, afirma que Guayaquil se está convirtiendo en el centro del centro. Sin embargo, lamenta el desorden y asegura que “no creo que haya habido una planeación que estudiara la posible sobreoferta por las construcciones de edificios de hasta 15 pisos que se construyen en la zona”. Ciudad, reflejo de contradicciones Para Luís Fernando Arbeláez la ciudad es, de un lado, un lugar de encuentro, de socialización, de expresión de lo popular, de la lúdica, de búsqueda de oportunidades, de tradición, de todos y de nadie; y, de otro lado, es el lugar de la confrontación, la informalidad, la protesta, la inconformidad, la congestión y la contaminación. En Medellín, dijo, existen Centros ABC como referentes de ciudad. Los Centros A de Atrio se refieren a las iglesias como la de Boston, Manrique, Campo Valdés, Santa Elena y La América que, a su modo de ver, deben ser rescatadas como centros alrededor de los cuales se generan diversas actividades. Los Centros B de Barrio, lugares de tertulia y encuentro y los Centros C de Comercio y Servicio que han sido asimilados por la ciudad de una manera coherente y con principios hedonistas al ser centros a los que se acude por el placer de comprar o el placer de estar. Luis Fernando González lamentó la amnesia de los habitantes de esta ciudad pues dice que se nos olvida que el centro fue centro porque lo era todo -ciudad financiera, comercial, cultural – que se fue perdiendo con la expansión en barrios que nunca serán el centro histórico, “Desafortunadamente, el centro ha sido fraccionado, cercenado, a punto de desmemoriarlo para volverlo aséptico. Hay simulacros de centros, espacios privados que roban el concepto de centro o de plaza para simular algo que no son”. Insiste en que no es un galimatías decir que el único centro real de Medellín es el centro histórico, pues es lugar de encuentro de todos los estratos, donde siguen operando rituales urbanos. Adolfo León Maya, opina que nos encontramos en una modernización con altos rasgos excluyentes cuando asegura que pareciera que existe la pretensión de disciplinar y de homogeneizar el comportamiento de los ciudadanos. Dice “Medellín es una tacita de plata ‘toteada´, se ha convertido en una ciudad ególatra, mediatizada. No todo debe ser para la admiración de un Metro. Muchas estaciones parecen descontextualizadas de nuestra realidad, la interrumpen”. Maya es bastante incisivo cuando dice “Veo es una borrachera de cemento. Todas estas obras no son un acto de filantropía. Uno no salda la deuda con el desarrollo físico. Veo que hay un superávit de concreto, pero un déficit de desarrollo social y cultural”.
Publicado en el Periódico El Mundo
Diciembre 3 de 2006